El watímetro mide los valores de corriente y tensión a través de las pinzas de corriente y los cables de prueba. A partir de ahí se determina la potencia activa, aparente y reactiva, que se transmite cada segundo al dispositivo vía WLAN. Allí, los datos se almacenan en orden cronológico, se procesan gráficamente y se pueden analizar o exportar.